Homenaje a Graciela Sacco en el Teatro Auditorium de Mar del Plata

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y el Museo Nacional de Bellas Artes presentan en el Teatro Auditorium de Mar del Plata la muestra que rinde homenaje a la artista plástica Graciela Sacco.

La apertura tendrá lugar el viernes 4 de enero a las 20 h en el Foyer del Teatro Auditorium y podrá ser visitada hasta el 10 de marzo de martes a domingos de 18 h a 23 h con entrada gratis.
Foyer alto: Graciela Sacco (1956-2017). Muestra homenaje».
En una muestra que celebra su trayectoria, se presenta su última obra, «¿Quién fue?», pósters de la serie «Bocanada», y «Entre nosotros», de la serie «Esperando a los bárbaros», concebidas a mediados de la década del 90.
Acerca de la artista
El desarrollo de la obra de Graciela Sacco (Rosario, 1956-2017) puede considerarse una continuidad de los planteos comprometidos de la vanguardia rosarina de los 60, que también investigó. Su singularidad fue la crítica permanente, sin complacencias, y la búsqueda de nuevas técnicas que le permitieran profundizar un lenguaje artístico personal. En 1992, Sacco fue la primera artista en utilizar la heliografía para imprimir imágenes sobre superficies como cucharas, valijas, zapatos, resignificando los objetos cotidianos. Una de sus obras  más significativas producidas con esta técnica es «Victoria», una gran empalizada compuesta por varillas de maderas encontradas en la calle, en las que imprimió la foto periodística de una manifestación del Mayo Francés, y que presentó en la Bienal de San Pablo de 1996.
La obra, inspirada en la respuesta de Albert Einstein a la pregunta de con qué se combatiría en la tercera guerra mundial -«No sé en la tercera. Sí sé en la cuarta: con piedras y palos»-, abrió la serie «Cuerpo a cuerpo», que Sacco desarrolló hasta 2011. «Graciela Sacco es una de las artistas más relevantes y reconocidas internacionalmente de la escena argentina del arte contemporáneo. Sus obras poseen un doble código de lectura tan eficaz como perturbador. Por un lado, despliegan una seducción plástica irresistible y, por otro, nos proponen situarnos en una intemperie inquietante que nos descoloca e interpela», postula Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes y agrega «dueña de una gran libertad para escoger formatos y materiales -heliografía, video, objetos, afiches- que le fueran útiles y eficaces para comunicar sus preocupaciones formales y conceptuales. Sus alegorías apelan a la sensibilidad más profunda del ser humano. «Siempre admiré su trabajo, de una audacia política incisiva, que trasciende la coyuntura y elude el panfleto. Su legado -además de sus obras, que habitan este Museo- acaso estribe en las marcas que deja en la memoria visual del país», concluyó Duprat.